¿Porqué la Iglesia Católica moderna no puede ser la prostituta de Babilonia?
sábado, 4 de abril de 2015
Posted by Cristhian
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Apocalipsis
Cuando "la Prostituta cae", leemos en Ap. 18,20.24: "Que se alegre el cielo a causa de su ruina, y alégrense ustedes, los santos, los apóstoles y los profetas, porque al condenarla Dios les ha hecho justicia" (...) "En ella fue derramada la sangre de los profetas y de los santos y de todos aquellos que han sido inmolados en la tierra".
Esto muestra que "la Prostituta" perseguía no sólo a cristianos sino a apóstoles y profetas. Los apóstoles solamente existieron en la primera centuria ya que el requerimiento para ser apóstol era haber visto a Cristo Resucitado (I Cor. 9,1) Los profetas exisitieron como grupo únicamente en el Antiguo Testamento y en la primera centuria (Hech. 11,27-28; 13,1; 15,32; 21,10) Si "la Prostituta" perseguía a apóstoles y profetas necesariamente tiene que haber existido en la primera centuria
Es probable que el Angel explicaba a Juan que "la Bestia" era la Roma Pagana y "la Prostituta" la apóstata Jerusalén. La Prostituta (Jerusalén apóstata) fornicaba con "la Bestia" (Roma pagana) para perseguir al pueblo de Dios (la Iglesia Primitiva)
Continuando con el Apocalipsis, el Angel comienza a explicar a Juan el simbolismo de la mujer: "Para entender esto es necesario tener inteligencia y sutileza. Las siete cabezas son las siete colinas sobre las que está sentada la mujer. También simbolizan a siete reyes: cinco de ellos han caído, uno vive y el otro todavía no ha llegado pero cuando llegue durará poco tiempo" (Ap. 17,9-10)
Nos dice que 5 reyes han caído, uno está en el poder y el otro no ha llegado todavía. Si 5 de los reyes han caído ya en el tiempo de Juan y uno de ellos estaba reinando, la "Prostituta" debe haber existido en el tiempo de Juan; de hecho la Roma cristiana y el Vaticano no existían. Sin embargo, la Roma pagana tuvo una linea de sucesión de emperadores y la mayoría de los biblistas ven en esta sucesión de emperadores a quienes se refiere el pasaje en Ap. 17,10. Teniendo en cuenta que Jerusalén no ha tenido linea real en la primera centuria la evidencia nos llevan a pensar que "la Bestia" (no la prostituta) es o está en Roma
Este pasaje tiene mucho sentido al referirlo a la antigua Roma pero pierde todo sentido cuando los fundamentalistas tratan de asociarlo con la Roma moderna. El pasaje dice que "la Prostituta" tendrá poder o asentará su poder sobre los reyes. La Roma moderna no tiene reyes modernos ni poder sobre ellos o basado en ellos, de hecho casi no quedan reyes en el mundo. Ni tampoco la Iglesia tiene poder sobre los líderes políticos (de otro modo el aborto, la contraconcepción, la pornografía, etc, serían ilegales) El Apocalipsis también dice que "la prostituta" era el centro del comercio (Ap. 18,17-19) Ningún economista hoy puede decir que Roma sea el centro mundial del comercio, USA, Japón, etc. lo son. Sin embargo la antigua Roma pagana era lider en comercio y centro político mundial.
La Iglesia entera proclama gozosa la existencia de esos Príncipes del Cielo que están junto a nosotros en la tierra; y lo celebra especialmente cada 2 de octubre. Un 2 de octubre - el de 1928 - fue cuando Josemaría Escrivá de Balaguer – san Josemaría, desde el 6 de octubre de 2002-, por inspiración divina - en términos de la Constitución Apostólica Ut sit -, fundó el Opus Dei (1). A la vuelta de más de cuarenta años, decía en Argentina, ante una muchedumbre de hombres y mujeres de toda edad y condición: El Ángel Custodio es un Príncipe del Cielo que el Señor ha puesto a nuestro lado para que nos vigile y ayude, para que nos anime en nuestras angustias, para que nos sonría en nuestras penas, para que nos empuje si vamos a caer, y nos sostenga (2).Era un modo de expresar en síntesis lo que la Doctrina Católica ha enseñado de continuo: La Providencia de Dios ha dado a los Ángeles la misión de guardar al linaje humano y de socorrer a cada hombre; y no han sido enviados solamente en algún caso particular, sino designados desde nuestro nacimiento para nuestro cuidado, y constituidos para defensa de la salvación de cada uno de los hombres(3).
Mirad -decía el Señor a sus discípulos- que no despreciéis a algunos de estos pequeñuelos, porque os hago saber que sus Ángeles en los Cielos están siempre viendo el rostro de mi Padre celestial (4). Y los santos se asombran: Grande es la dignidad de las almas, cuando cada una de ellas, desde el momento de nacer, tiene un Ángel destinado para su custodia (5). ¡Amorosa providencia de nuestro Padre Dios!, gran bondad la suya, que otorga a sus criaturas parte de su poder, para que unos y otros seamos también difusores de bondad.
No imploramos bastante a los Ángeles, dice Bernanos. Inspiran cierto temor a los teólogos (a algunos, claro es), que los relacionan con aquellas antiguas herejías de las iglesias de Oriente; un temor nervioso, ¡vamos! El mundo está lleno de Ángeles (6).
Lo cierto es que nos acompañan a sol y sombra, por cumplir puntual y amorosamente, la misión que la Trinidad les ha confiado: que te custodien en todas tus andanzas (7). No parece sensato rehusar un auxilio tan precioso.
En Getsemaní –aquella altísima cumbre del dolor- se hallaba el Dios humanado en agonía, en lucha singular frente al pavor y hastío, con tristeza de muerte. Los apóstoles -incluso Pedro, Santiago y Juan- heridos por el sopor, dormitaban después de tensa jornada. Jesús, solo, se adentra en el insondable drama de la Redención de la humanidad caída. Gruesas gotas de sangre emanan de su piel y empapan la tierra (8), muestra elocuente de la magnitud de la angustia.
En esto se le apareció un Ángel del Cielo que le confortaba (9). ¿Qué Ángel sería aquél que recibió estremecido la misión de prestar vigor a la Fortaleza y consolar al Creador? ¡Qué humildad! ¡que temblor! ¡qué fortaleza!
A veces, también nosotros, pequeños, débiles, medrosos, hemos de dar consuelo y energía a los más fuertes. Es tremendo, pero hay que hacerlo. Y si Cristo Jesús acude a un Ángel en busca de auxilio, ¿será tanta mi soberbia o mi ignorancia, que yo prescinda de semejante ayuda? Los Ángeles y demás Santos son como una escala de preciosas piedras que, como por ensalmo, nos elevan al trono de la gloria.
HACER AMISTAD CON EL ÁNGEL CUSTODIO
Sin duda he de tratar mucho más a mi Ángel. Es imponente su personalidad. Sin embargo, aunque muy superiores a nosotros por naturaleza, las criaturas angélicas son, por gracia, como nosotros, hijos del mismo Padre celestial: nos unen entrañables lazos de fraternidad. Cariño recíproco y personal, confidencia y común quehacer son hacederos con el ángel. Su amistad es en verdad factible. En espíritu están los ángeles pegados al hombre. Y van marchando con el tiempo histórico al compás de nuestra persona. El ángel se halla pronto a escuchar porque su guardia no la rinde el sueño ni el cansancio. Es vigilia sin relevo. Con él se puede departir en lenguaje franco de labios, aquél que se oye sin el servicio de la lengua, el verbo que ahorra fatigas y tiempo (10).
Es maravilloso que en este andar por la tierra, nos acompañen los Ángeles del Cielo. Antes del nacimiento de nuestro Redentor, escribe san Gregorio Magno, nosotros habíamos perdido la amistad de los ángeles. La culpa original y nuestros pecados cotidianos nos habían alejado de su luminosa pureza... Pero desde el momento en que nosotros hemos reconocido a nuestro Rey, los ángeles nos han reconocido como conciudadanos.
Y como el Rey de los cielos ha querido tomar nuestra carne terrena, los ángeles ya no se alejan de nuestra miseria. No se atreven a considerar inferior a la suya esta naturaleza que adoran, viéndola ensalzada, por encima de ellos, en la persona del Rey del cielo; y no tienen ya inconveniente en considerar al hombre como un compañero (11).
Consecuencia lógica: Ten confianza con tu Ángel Custodio. -Trátalo como un entrañable amigo -lo es- y él sabrá hacerte mil servicios en los asuntos ordinarios de cada día (12). Y te pasmarás con sus servicios patentes. Y no debieras pasmarte: para eso le colocó el Señor junto a ti (13).
Su presencia se hace sentir en lo íntimo del alma. Tratando con él de los propios asuntos, se iluminan de súbito con luz divina. Y no es de maravillar, pues es verdadero lo que dicen aquellas letras grandes, inmensas, grabadas en un muro blanco de La Mancha, que transcribe Azorín: los ángeles poseen luces muy superiores a las nuestras; pueden contribuir mucho, por tanto, a que las ideas de los hombres sean más elevadas y más justas de lo que de otro modo lo serían, dada la condición del espíritu humano (14).
Precisamente, la misión de custodiar se ordena a la ilustración doctrinal como a su último y principal efecto (15). Los Ángeles Custodios nutren nuestra alma con sus suaves inspiraciones y con la comunicación divina; con sus secretas inspiraciones, proporcionan al alma un conocimiento más alto de Dios. Encienden así en ella una llama de amor más viva (16). No sólo llevan a Dios nuestros recaudos, sino también traen los de Dios a nuestras almas, apacentándolas, como buenos pastores, de dulces comunicaciones e inspiraciones de Dios, por cuyo medio Dios también las hace (17).
ALIADO EN LAS BATALLAS
Cada día tiene su afán, y Satanás -el Adversario- anda siempre en torno nuestro, como león rugiente, buscando presa que devorar (18). El también ha sido Ángel, magnífico, poderosísimo. Solos estaríamos perdidos. Pero los Ángeles fieles, con el poder de Dios, como buenos pastores que son, nos amparan y defienden de los lobos, que son los demonios (19). También Nuestro Señor Jesucristo, cuando permitió -para nuestro consuelo y ejemplo- que el demonio le tentase en la soledad del desierto, en momentos de humana flaqueza, quiso la cercanía de los ángeles. La historia se repite en sus miembros: después de la lucha entre el amor de Dios en la libertad del hombre con el odio satánico, viene la victoria. Y los ángeles celebran el triunfo -nuestro y suyo- vertiendo a manos llenas en el corazón del buen soldado de Cristo la gracia divina, merecida y ganada no con las solas fuerzas humanas, sino más bien con las divinas, puestas por Dios en los brazos misteriosos de los Santos Ángeles, nuestros Príncipes del Cielo. Estando con ellos, estamos con Dios, y si Deus nobiscum, quis contra nos? (20), si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?.
Contando asiduamente con los Custodios, seremos más señores de nosotros mismos y del mundo. Porque es de saber que los Ángeles gobiernan realmente el mundo material: dominan los vientos, la tierra, el mar, los árboles... (21). Con sabiduría divina la Escritura reduce las fuerzas naturales, sus manifestaciones y efectos, a su más alta causalidad, como más tarde lo haría San Agustín en la frase: «toda cosa visible está sujeta al poder de un angel» (22).
LOS ÁNGELES, JUNTO AL SAGRARIO
El mundo está lleno de Ángeles. El Cielo está muy cerca; el Reino de Dios se halla en medio de nosotros. Basta abrir los ojos de la fe para verlo. Y el pequeño mundo, los millares de pequeños mundos que entornan los Sagrarios, están llenos de Ángeles: Oh Espíritus Angélicos que custodiáis nuestros Tabernáculos, donde reposa la prenda adorable de la Sagrada Eucaristía, defendedla de las profanaciones y conservadla a nuestro amor»(23).
Los Sagrarios nunca están solos. Demasiadas veces están solos de corazones humanos, pero nunca de espíritus angélicos, que adoran y desagravian por la indiferencia e incluso el odio de los hombres. Al entrar en el templo donde se halla reservada la Eucaristía, no debemos dejar de ver y saludar a los Príncipes del Cielo que hacen la corte a nuestro Rey, Dios y Hombre verdadero. Para agradecerles su custodia y rogarles que suplan nuestras deficiencias en el amor.
Y al celebrarse la Santa Misa, la tierra y el cielo se unen para entonar con los Angeles del Señor: Sanctus, Sanctus, Sanctus... Yo aplauso y ensalzo con los Angeles: no me es difícil, porque me sé rodeado de ellos, cuando celebro la Santa misa. Están adorando a la Trinidad (24). Con ellos, qué fácil resulta meterse en el misterio. Estamos ya en el Cielo, participando de la liturgia celestial, en el centro del tiempo, en su plenitud, metidos ya en la eternidad, gozando indeciblemente.
LOS CUSTODIOS DE LOS DEMÁS
Pero ¿y los Custodios de los demás, no existen? ¡Claro que sí! También debemos contar con su presencia cierta: saludarles con veneración y cariño; pedirles cosas buenas para cuantos nos rodean o se cruzan en nuestro camino: en el lugar de trabajo, en la calle, en el autobús, en el tren, en el supermercado, por la escalera... Así, las relaciones humanas, se hacen más humanas, además de más divinas: Si tuvieras presentes a tu Ángel y a los Custodios de tus prójimos evitarías muchas tonterías que se deslizan en la conversación (25). Las nuestras serían entonces conversaciones de príncipes, con la digna llaneza de los hijos de Dios, gente noble, bien nacida, sin hiel en el alma ni veneno en la lengua, con calor en el corazón. Nuestra palabra sería siempre -ha de ser- sosegada y pacífica, afable, sedante, consoladora, estimulante, unitiva, educada (que todo lo humano genuino precisa de educación cuidadosa). Habría siempre -ha de haber- en la conversación, más o menos perceptible, un tono cristiano, sobrenatural, es decir, iluminado por la fe, movido por la esperanza e informado por la caridad teologal.
De este modo, también las gentes que nos tratan, descubrirán que el Cielo está muy cerca; que es hora de despertar del sueño, que ha pasado el tiempo de sestear como Pedro, Santiago y Juan en Getsemaní; que somos algo más que ilustres simios; que no somos ángeles, pero gozamos de alma espiritual e inmortal, y somos -como los Ángeles- hijos de Dios. Es hora de aliarse con todas las fuerzas del Bien, del Cielo y de la tierra, para ahogar el mal en su abundancia.
La Virgen Santa, Reina de los Ángeles, nos enseñará a conocer y a tratar a nuestro Angel Custodio; sonreirá cuando nos vea conversar con él entrañablemente, porque nos verá en un camino bueno, en la escala que sube al trono de Dios. Pido al Señor que, durante nuestra permanencia en este suelo de aquí, no nos apartemos nunca del caminante divino. Para esto, aumentemos también nuestra amistad con los Santos Ángeles Custodios. Todos necesitamos mucha compañía: compañía del Cielo y de la tierra. Sed devotos de los Santos Ángeles! Es muy humana la amistad, pero también es muy divina; como la vida nuestra, que es divina y humana (26).
La Iglesia siempre ha venerado con particular afecto a los Santos Angeles, implorando piadosamente la ayuda de su intercesión (CONCILIO VATICANO II, Lumen gentium, n. 50)
¿Qué significado tienen las palmas benditas del Domingo de Ramos?
lunes, 30 de marzo de 2015
Posted by Cristhian
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Semana Santa
Las palmas benditas recuerdan las palmas y ramos de olivo que los habitantes de Jerusalén batían y colocaban al paso de Jesús, cuando lo aclamaban como Rey y como el venido en nombre del Señor.Las palmas benditas no son cosa mágica. Las palmas benditas que recogemos cada Domingo de Ramos en las Iglesias Católicas significan que con ellas proclamamos a Jesús como Rey de Cielos y Tierra, pero -sobre todo- que lo proclamemos como Rey de nuestro corazón.
Y ¿cómo es ese Reinado de Jesús en nuestro corazón? Significa que lo dejamos a El reinar en nuestra vida; es decir, que lo dejamos a El regir nuestra vida. Significa que entregamos nuestra voluntad a Dios, para hacer su Voluntad y no la nuestra. Significa que lo hacemos dueño de nuestra vida para ser suyos.
Así el Reino de Cristo comienza a estar dentro de nosotros mismos y en medio de nosotros, pues el Reino de Cristo va permeando paulatinamente en medio de aquéllos -y dentro de aquéllos- que acogen la Buena Nueva, es decir, su mensaje de salvación para todo el que crea que El es el Mesías, el Hijo de Dios, el Rey de Cielos y Tierra. Así nos preparamos adecuadamente para cuando Cristo venga glorioso entre las nubes a establecer su Reinado definitivo.
Los súbditos de ese Rey, su pueblo, somos todos los que hayan cumplido la Voluntad de Dios, todos los santos, todos los salvados por la sangre de ese Rey derramada en la cruz.
Por todo esto, Jesús nos enseñó a orar así en el Padre Nuestro: “venga a nosotros tu Reino”. Y por eso en cada Misa, después de que el pan y el vino son transformados en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, toda la asamblea anuncia la muerte de Jesús, proclama su resurrección gloriosa y terminamos la Aclamación Eucarística diciendo todos a una voz: “Ven Señor Jesús”. Y con esta frase, que es la última de toda la Sagrada Escritura, estamos pidiendo la pronta venida de Jesús para instaurar su Reino definitivo, en el que seguirá siendo el Rey.
¿Qué es una beatificación y una canonización?
lunes, 23 de marzo de 2015
Posted by Cristhian
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Santos
Con el paso del tiempo ha evolucionado el proceso para la declaración de santidad. A partir del siglo X se pedía con frecuencia la aprobación del Papa, y desde el siglo XIII se reservó exclusivamente a él. Los papas Urbano VIII y, sobre todo, Benedicto XIV en el siglo XVIII, establecieron las normas que han de seguirse en las dos fases de que consta la declaración de santidad: la beatificación y la canonización, ambas reservadas al romano pontífice.
Para hacer una aclaración objetiva sobre las consecuencias que una cosa y otra -la beatificación y la canonización de un cristiano- entrañan para la vida de cada uno de nosotros, nada mejor que analizar el ritual de cada uno de estos actos, y la praxis oficial de la Congregación para el Culto Divino en la regulación del culto, sin entrar en la diversidad de prácticas canónicas que han existido, a través de la historia de la Iglesia para estas cuestiones, limitándonos estrictamente textos actuales.
Todos tenemos experiencias de personas que suscitan, incluso en vida, nuestra admiración veneración. Muchos recordamos en nuestras diócesis, ciudades o pueblos, personas concretas, tanto religiosos como seglares que, según la opinión general de la gente vivieron como santos y decimos de ellos: fue un "santo". En otros casos, la veneración queda más reducida al grupo de los que conocen directamente a la persona; es el caso de los fundadores de una congregación religiosa.
En otros casos, además, hay el hecho de los cristianos que han manifestado su fe con la donación de su vida a la causa del Señor: son los mártires.
Es normal que este sentimiento que se tiene en vida hacia una persona se quiera mantener después muerte. Al fin y al cabo, el recuerdo es una de las cosas que todos deseamos, y la Sagrada Escritura lo considera como una de las características del justo: «El justo será siempre recordado».
De aquí puede nacer simplemente el mantenimiento cordial del recuerdo entre los conocidos, como hacemos con las personas de nuestra familia, o puede nacer -si el recuerdo es notable y extenso- el de que sea conservado de una manera pública en la Iglesia.
Así se origina el proceso a través del cual se espera que se pueda llegar a que el cristiano que se recuerda sea propuesto oficialmente como testimonio de vida cristiana.
¿Qué es, pues una «beatificación»? Es una primera respuesta oficial y autorizada del Santo Padre a las personas que piden poder venerar públicamente a un cristiano que consideran ejemplar, con la cual se les concede permiso para hacerlo. La fórmula se dice precisamente en respuesta a la petición hecha por el obispo de la diócesis que ha promovido el proceso. La «beatificación» no impone nada a nadie en la Iglesia. Pide, eso sí, el respeto que merece una decisión del Papa, y el que merece la piedad de los hermanos cristianos. Por esto la memoria de los beatos no se celebra universalmente en la Iglesia, sino solamente en los lugares donde hay motivo para hacerlo y se pide. Incluso en estos casos, excepto cuando se trata del fundador de una congregación, o de un patrono, o de la Iglesia donde está enterrado, la memoria es siempre libre y no obligatoria, para respetar el carácter propio de la beatificación. La fórmula de la beatificación puede proclamarla otro distinto del Papa, por ejemplo, un cardenal, en nombre suyo. Así se hacía habitualmente hasta los tiempos de Pablo VI, que empezó a hacer personalmente las beatificaciones.
Para la beatificación de un mártir es suficiente la declaración oficial de su martirio por parte de la Iglesia, por ello no se requiere ni el proceso de virtudes heroicas ni tampoco el milagro, que, en cambio, se exige para la canonización. En el caso de los nueve mártires de Turón y del hermano Jaime Hilario Barbal Cosán, fue presentada para su canonización -que tuvo lugar en el Vaticano el 21 de noviembre de 1999- la curación milagrosa de Rafaela Bravo Jirón, de veinticinco años, natural de León (Nicaragua), maestra, a la que se le detectó un tumor altamente maligno en el útero, incurable con medios científicos, porque el tumor era necrótico y sangrante y la infiltración llegaba hasta los huesos; por ello tuvieron que extirparle el útero y dada la gravedad de la situación, los médicos no le daban más de cinco años de vida. Precedentemente dicha señora había sido hospitalizada cuatro veces a causa de otros tantos episodios abortivos incompletos. El mismo día de la beatificación de los citados mártires (domingo 29 de abril de 1990), y después de haber pedido con gran fe y devoción su invocación mediante dos novenarios de oraciones, repentinamente la enferma sufrió tremendos dolores en el bajo vientre con expulsión desde la vagina de un coágulo lleno de sangre. Inmediatamente sintió una notable mejoría, que prosiguió en los meses y años sucesivos hasta llegar a su curación completa, sin que los médicos hayan podido explicarlo científicamente. La señora Bravo Jirón atribuye todo esto a la Intercesión de los Hermanos de la Salle, mártires que el Papa estaba beatificando en Roma. Diez años después, la enferma se encuentra totalmente restablecida y la curación total, perfecta y duradera ha sido considerada milagrosa, es decir, inexplicable desde el punto de vista científico, tanto por los médicos que han tratado a dicha señora en Nicaragua como por el colegio de médicos que ha examinado el caso en el Vaticano. De este modo se ha conseguido en poco tiempo la primera canonización de los primeros mártires de la persecución religiosa española, que son, al mismo tiempo, los primeros santos españoles del siglo XX.
Los textos litúrgicos de la canonización son distintos de la beatificación. Además, es el Papa quien actúa en persona. La petición no la formula un obispo individualmente -es decir, el obispo de la diócesis en la que se ha hecho el proceso canónico, que suele ser la del lugar en el que ha muerto el santo- sino "la Santa Madre Iglesia", y, en su nombre, el prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos. El Papa pronuncia la fórmula solemne de la canonización en estos términos: «Para honor de la Santísima Trinidad, para la exaltación de la fe católica y el incremento de la vida cristiana, con la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y la nuestra, después de haber reflexionado intensamente, y de haber implorado asiduamente el auxilio de Dios, siguiendo el consejo de muchos hermanos nuestros en el episcopado, declaramos y definimos como santo/a el/la beato/a N., y lo/la incluimos en el catálogo de los santos, estableciendo que éste/a ha de ser honrado/a en toda la Iglesia entre los santos con piadosa devoción. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.»
No se trata, pues, de un "facultad", sino de una propuesta que hay que aceptar: "ha de ser honrado/a en toda la Iglesia". La canonización es un acto solemne del magisterio: ordinario pontificio que se extiende a toda la Iglesia y obliga a todos los católicos a creer en ella.
¿Es cierto que El Papa Juan XXIII mando quitar imágenes de iglesias?
Rapta: El Papa Juan XXIII jamás hablo de este tema, Después del Concilio y cuando comenzó la reforma litúrgica se recomendó que las Iglesias no tuvieran decenas de imágenes que pudieran distraer al creyente poco formado, pero JAMAS se dijo de quitar las imágenes.
¿PorqueUds. los Católicos“Creen”en Imágenes?
Rapta: Nosotros“No” creemos en Imágenes, creemos en Dios, solo que nosotros hacemos imágenes que nos recuerdan su existencia y magnificencia, así en vez de orar mirando al Pastor o mirando la pared del frente nos enfocamos en estas "ventanas del cielo" que son las imágenes de los santos.
¿Porque el Papa Gregorio II mando a Quitar las Imágenes?
Rapta: Esto es Falso!!! El Papa Gregorio II NO!!! Mando a quitar ninguna Imagen. Es mas ningún Papa mando a quitar ninguna Imagen, fue un emperador de Constantinopla y origino un conflicto que hasta muertos ocasiono, fue un conflicto del Oriente que al fin se soluciono a favor de las Imágenes y que se celebra en la Iglesia Oriental el segundo Domingo de Cuaresma y se llama el Triunfo de la Ortodoxia.
¿Cómo le puedo responder a un protestante que al mirar un noticiero sobre unas fiestas patronales de un lugar especifico escucho hablaban de las imágenes sagradas y me pregunto porque los católicos le llamamos imágenes sagradas, en qué consiste lo sagrado en las imágenes?
Rpta: La Iglesia no les llama así, son las personas de la calle y en este caso los medios de comunicación quienes le dan ese título, pero el titulo no está mal, ya que por lo que representan son santas, ¿Acaso el Arca que era una caja de madera recubierta de oro, no era sagrada? Las imágenes son representaciones del mundo espiritual y que es santo, acaso una foto de una madre no es sagrada para el hijo.
He leído que ha habido padres de la iglesia, como San Epifanio, que estaban en contra del uso y culto de las imágenes sagradas. ¿Quisiera saber si ha habido padres de la iglesia que estaban a favor de las imágenes y si me podría dar una lista de algunos de ellos?
Rapta: San Epifanio es SANTO de la Iglesia, no te parece raro que la Iglesia lo canonice si tubo "problemas"? San Epifanio estuvomezclado en la controversia contra Orígenes pero no he sabido de nada marcado contra las imágenes. LosProtestante se fijan en esto de las imágenes y toman a San Epifanio como bandera pero no se fijan en el amor que tenia este santo por la Eucaristía, mas le valía que tomaran esta doctrina del Santo, pero como ves es puro deseo de confundir, no de crecer. Casi ningún padre de la Iglesia hablo de las imágenes ya que esta discusiónque propia de un periodo corto de la Iglesia, los Protestantes con su campaña de difamación se agarran de datos sacados de contexto para confundir.
¿Son la carne y la sangre de Cristo literales o simbólicos?
miércoles, 11 de marzo de 2015
Posted by Cristhian
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Eucaristia
Sobre Juan 6 creo que te refieres a la santa cena y si en verdad el pan es 'carne' literal y si el vino es 'sangre' literal.con relación a lo que Cristo dijo:
51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. 52 Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? 53 Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. 54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. 55 Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. 56 El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.
Ha existido cierta controversia sobre ese tema durante varios años en las distintas iglesias y denominaciones con referente a la santa cena también llamada ‘comunión’ o ‘eucaristía’ (acción de gracias). La Iglesia Católica Romana desde 1215 AD con el papa Inocente III cree en lo que se conoce como la 'transubstanciación'. Ellos dicen que después de ser presentado y bendecido, el pan se convierte en carne real de Cristo y el vino en la sangre real de Cristo y que por lo tanto cada 'misa' es un 're-sacrificio' de Cristo pero a nuestro entender tal interpretación no es correcta. La santa cena con el pan y el vino como sus principales ingredientes fue instituida 'antes' de que Cristo muriera en la cruz y no hay razón alguna por la que deba tomarse las palabras de Cristo como 'literales'. En otras ocasiones en el mismo libro de Juan Cristo dijo "yo soy la luz" (Juan 8:12); "yo soy la puerta" (Juan 10:9); "yo soy el camino" (Juan 14:6) y "yo soy la vid" (Juan 15:5) dando a entender verdades 'espirituales' que deben ser tomadas de esa manera. Lo mismo ocurre cuando se refiere a que debemos de tomar su sangre y comer su carne. En el Antiguo Testamento había una comida similar a esta la cual era conocida como la cena pascual donde los israelitas comían un cordero y tomaban vino. Esa cena 'simbolizaba' la muerte de Cristo en la cruz aunque ellos no lo entendían pero cuando participaban de esa cena, estaban participando 'espiritualmente' del cuerpo de Cristo.
Muchos grupos evangélicos creen que la cena es solamente un 'simbolismo' o 'memorial' muy sagrado pero que no imparte bendición alguna a quien lo recibe. Los Luteranos creen en algo llamado 'co-substanciación' en la cual la presencia real de Cristo acompaña 'localmente' los elementos. Finalmente existe la visión Reformada que a mi entender es la más correcta ya que es un balance que toma verdades de ambas partes sin llegar a los extremos. Desde este punto de vista la Cena es un acto 'simbólico' y 'memorial' pero es más que eso. La presencia espiritual de Cristo acompaña los elementos pero no está atada 'localmente' a estos. Los elementos siguen siendo pan y vino. Es un acto de festivo y de celebración (1 Corintios 5:7-8) pero a la misma vez de gran seriedad que no debe ser tomado ligeramente (1 Corintios 11:26-27) y por lo tanto nos trae 'bendiciones' cuando se toma fiel (con fe) y dignamente pero nos puede acarrear 'juicios' cuando no se hace de esa forma. No debe ser tomado como un mero simbolismo sin valor espiritual alguno para el que participa.
Es un acto que por su santidad al ser instituido por el mismo Señor, por su importancia al impartirnos la presencia de espiritual de Cristo (1 Cor. 11:24) y por las bendiciones que nos imparte a los que participamos es llamado 'sacramento'. Siendo que la Biblia expresa las consecuencias de tomarlo indignamente (1 Cor. 11:27-29) se deduce que al tomarlo dignamente ofrece bendiciones y por lo tal es clasificado como un 'medio de gracia'. Este término se refiere a un canal de bendición divina de Dios a su pueblo de la misma manera que lo sería el bautismo o la predicación de la Palabra, los cuales son también clasificados como “medios de gracia” dada la importancia que tienen en la Biblia y las bendiciones que otorgan a quienes lo reciben propia y dignamente.
1. ¿Qué es el pecado original?
Se llama pecado original a la ofensa a Dios cometida por la primera pareja humana. Ese pecado fue origen de los demás y causa de la situación de pecado en que todos los hombres nacemos.
2. ¿Cómo fue?
El diablo tentó a la mujer a que desconfiara de Dios, luego fomentó su orgullo, y finalmente la indujo a que desobedeciera el mandato divino. Después la mujer hizo lo mismo con su marido. Está narrado al comienzo del antiguo testamento.
3. ¿Cómo era el hombre antes de pecar?
Antes de pecar el hombre había recibido muchos dones de Dios:
Poseía gracias y virtudes sobrenaturales gozando de la amistad e intimidad divinas.
Los dones preternaturales le hacían inmortal e impasible: sin dolores, sin enfermedades, sin cansancios.
Su naturaleza estaba en plenitud: su inteligencia, su voluntad, sus apetencias iban bien. Por ejemplo, le apetecía comer y beber en la medida justa.
4. ¿Cómo quedó el hombre después del pecado original?
A consecuencia del pecado original el hombre perdió los dones sobrenaturales y preternaturales. Incluso su naturaleza humana quedó herida perdiendo parte de su dignidad con varias consecuencias:
A la tendencia natural al bien se añadió la inclinación al pecado.
Al rebelarse el alma contra Dios, el cuerpo se rebeló contra el alma y empezó a exigir más placeres de lo razonable. Desde entonces el hombre debe esforzarse por dominarse a sí mismo frenando sus apetencias de comida, sexo, comodidad, etc. No todo lo que apetece está bien.
A veces el hombre tiene ilusiones buenas pero no las consigue por falta de ánimos para empezar, para seguir o para afrontar las dificultades. Esta debilidad procede de ese primer pecado.
5. ¿Por qué se trasmite ese pecado a los demás hombres?
Si Adán y Eva no hubieran pecado, nos habrían trasmitido una naturaleza en perfecto estado y adornada con los dones mencionados. Con el pecado original su naturaleza quedó herida, y herida la trasmitieron.
6. ¿Un bebé es ya pecador?
Obviamente él no ha cometido pecados personales, y así me lo recordaba un amigo chileno. Sucede que el pecado original fue un pecado personal en el caso de Adán y Eva; pero es una situación de pecado para los demás hombres, que nacemos con una inclinación al mal y privados de la gracia santificante. Esta carencia es similar a la pérdida de esta gracia que se produce con el pecado personal. Y por esto a esa situación de nacimiento se le llama también pecado. Pero este pecado original con el que todos nacemos no es un acto cometido sino un estado adquirido.
7. ¿Puede borrarse el pecado original? El pecado original se perdona en el bautismo . Allí se recuperan los dones principales que se perdieron, los sobrenaturales: la gracia y la amistad con Dios. Los otros dones se alcanzarán en el cielo. El rescate de todo esto exigió la sangre de Cristo.
